En estos momentos solemnes de la historia humana, el mensaje del tercer ángel resuena con fuerza indispensable. Es la verdad presente diseñada por Dios para preparar a un pueblo fiel ante el pronto regreso de nuestro Señor Jesucristo.

Como señala el libro El Evangelismo (p. 171), la verdad para este tiempo no debe ser silenciada, sino proclamada a gran voz para librar a las almas del engaño de la apostasía.